Teyalmendras
Poeta recién llegado
No fue tu culpa… fueron los días,
que no cerraron las profundas heridas.
No fue un tropiezo... fue la indiferencia,
negras palabras rondan mi conciencia.
No me fallaste
te sentí siempre cerca…
tan libre, tan cómplice, tan serena…
Todo perece y luego germina
en la ruleta de la existencia,
revive el sol con brillo y fuerza
pasado el cruel rapto de la tormenta.
Insiste el mar… rompe con rabia
modelados castillos de fina arena,
detrás... la mirada de un niño triste
que sin rendirse otros estrena.
No fue tu culpa… fueron tantas noches
llevando a la almohada un tibio reproche.
No fue un error solo un despiste,
creí que al tenerte pude conseguirte.
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