Hoy me desperté con ganas de escribir (te. No. De esta forma suena muy personal). Anoche
soñé con vos
en imágenes que eran muy parecidas a la realidad, tan confusa como ella. Pero lo cierto es que te vi. Otra vez. Creo que a esta altura de mi vida algunas cosas son claras
.el tema es asumirlo.
No reconozco que me pierdo al pensarte (aunque decirlo es una manera de aceptarlo). Que la añoranza de lo que fue y nunca será .vive en mí. Y he descubierto que, en ese pequeño detalle de lo que no fue ni será, radica lo atractivo; porque es desconocido y como tal, se vuelve fascinante. De hecho es el motor de mis sueños. Como la sangre y sabia de la vida. Claro .sucede que al carecer de lo cotidiano se torna deseado e interesante.
Hoy me desperté con ganas de .escribir te. Es un recuerdo permanente tu boca con sonrisa. Sé que los mejores besos que recibí .fueron tuyos. (No es poca cosa si los contamos en mis 33)
Los caminos separados, como anteojos bifocales. Será acaso el secreto? Admito que de eso se trata .y quizás sea esa, la razón de cada detalle en mis recuerdos. Podría precisar centímetros de vos con exactitud. Qué fascinación después de tantos años!!! Se entretuvieron, con nosotros, la lujuria y la confianza .hasta una beta de inmadurez. Fue mágico. Exquisito. Bizarro. A propósito. Inexperto. Prepotente. Infantil. Necesitado y buscado. Por mi (la primera vez). Por los dos (después)
El me dijo que es un pacto de amor para siempre .pero no sé si cabe lo nuestro en esa definición .y hasta me animo a decirte que no existe lo nuestro como tal .creo que nunca supimos lo que es el amor; y en el afán de encontrarlo se nos fue y se nos va la vida. Lo que ocultamos. Lo que nunca ellos sabrán con pinceladas, lo que jamás revelaremos, las imágenes que sólo vos y yo tenemos, los olores, las miradas, la exploración y el encuentro. Lo que dejamos por vernos. Lo que mentimos. Las excusas que le dimos al destino .y a ellos. En algún punto la culpa me golpeó la puerta. No me arrepiento. Pero de vez en cuando lo pienso y no tengo una respuesta que me justifique.
No sé a vos .pero a mi todavía me queda en la garganta, el sabor de un vino clandestino, que bebimos alguna vez en una fría noche de agosto.
No reconozco que me pierdo al pensarte (aunque decirlo es una manera de aceptarlo). Que la añoranza de lo que fue y nunca será .vive en mí. Y he descubierto que, en ese pequeño detalle de lo que no fue ni será, radica lo atractivo; porque es desconocido y como tal, se vuelve fascinante. De hecho es el motor de mis sueños. Como la sangre y sabia de la vida. Claro .sucede que al carecer de lo cotidiano se torna deseado e interesante.
Hoy me desperté con ganas de .escribir te. Es un recuerdo permanente tu boca con sonrisa. Sé que los mejores besos que recibí .fueron tuyos. (No es poca cosa si los contamos en mis 33)
Los caminos separados, como anteojos bifocales. Será acaso el secreto? Admito que de eso se trata .y quizás sea esa, la razón de cada detalle en mis recuerdos. Podría precisar centímetros de vos con exactitud. Qué fascinación después de tantos años!!! Se entretuvieron, con nosotros, la lujuria y la confianza .hasta una beta de inmadurez. Fue mágico. Exquisito. Bizarro. A propósito. Inexperto. Prepotente. Infantil. Necesitado y buscado. Por mi (la primera vez). Por los dos (después)
El me dijo que es un pacto de amor para siempre .pero no sé si cabe lo nuestro en esa definición .y hasta me animo a decirte que no existe lo nuestro como tal .creo que nunca supimos lo que es el amor; y en el afán de encontrarlo se nos fue y se nos va la vida. Lo que ocultamos. Lo que nunca ellos sabrán con pinceladas, lo que jamás revelaremos, las imágenes que sólo vos y yo tenemos, los olores, las miradas, la exploración y el encuentro. Lo que dejamos por vernos. Lo que mentimos. Las excusas que le dimos al destino .y a ellos. En algún punto la culpa me golpeó la puerta. No me arrepiento. Pero de vez en cuando lo pienso y no tengo una respuesta que me justifique.
No sé a vos .pero a mi todavía me queda en la garganta, el sabor de un vino clandestino, que bebimos alguna vez en una fría noche de agosto.