Isidora_Luna
Las 4 estaciones de la Ausencia.
不在の四季 (Fuzai no Shiki)
I.
Murió la flor.
Nadie vio al árbol llorar,
pero el viento sí.
la muerte nos da vida
entre risas y llantos
El tiempo de hanami muestra la ambivalencia de la vida, cuando las últimas brisas heladas se entremezclan con los primeros vientos cálidos.
La flor del cerezo es tan delicada que va entregando sus pétalos uno a uno ante los requerimientos del viento.
Esta caída de pétalos blanco rosáceos y tibios... germinando vida, reemplaza a la caída de nieve blanca y fría... que representa la muerte.
El cambio de tiempos, la floración sakura, y luego caída de pétalos de las flores de cerezo, se coinciden fijando un mensaje de fugacidad y permanencia.
II.
Nieva despacio.
Ni mi cuervo quiso quedarse.
Solo mi té humea.
Solo gira la taza
a su lado más bello
El hatsugama es propicio en los días fríos de enero, reverenciado las memorias y experiencia que sensei transmite a sus kouhai durante la ceremonia. Luego, cada uno puede seguir el chanoyu.
III
Silba el abismo.
En las piedras sin plegaria,
florece el musgo.
El viento humedece
todo cuanto acaricia.
El tsuyu puede ser asfixiante y caluroso, tiznando con suavidad cada rincón con verde moho.
IV.
Gotea el tejado.
Un dios olvidó sus pasos
en la escalera.
intenso trueno y lluvia
despierta las maderas
Luego de la intensa lluvia de otoño, es reconfortante contemplar la belleza de la luna.
En mitad del tsukimi pregunto - tsuki ga kirei... desu ne? -
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Son cuatro poemas llenos de simbolismos.
Para quienes desconocen el pensamiento japonés pueden sonar ridículos, incluso podría burlarse ya sea tirando la taza del té o quejándose de los chirridos de la madera como defectos... en lugar de verlos como virtudes.
El número cuatro posee una fuerte conexión con la muerte, pero a la vez el ciclo vital posee cuatro estadíos.
Comprender esta dualidad no es sencillo.
Es comparable a tomar en la playa un puñado de arena. Al abrir la mano esa masa húmeda y fría puede resultar aburrida e impersonal, pero al irse deslizando va acariciando los dedos y desplegando brillos de distintos colores.
Como ver una vida completa, o ver cada instante de la vida. Siempre los mismos ciclos agobian algunos espíritus, pero cada cambio de estación entrega la oportunidad de ver colores diferentes, aromas diferentes, sonidos diferentes.
El ciclo de la vida es eterno, pero es el resultado de la inmediatez de cada instante.
Mas no debe buscarse la intensidad desbocada, porque es fácil lastimar la flor si la apretas demasiado.
Quien vive intensamente en todo pronto se aburre y desespera, buscando lo que dejó de sentir en cualquier rincón, llegando a lastimar y reclamar porque ya nada le satisface.
Se debe buscar la plenitud de disfrutar mientras dure, y luego soltar... hasta que el nuevo ciclo renazca.
Me encantaron tus cuatro poemas (shi uta).
Gracias por traerlos de vuelta.