Asklepios
Incinerando envidias
No hablan de noche y no porque puedan ser oídos sino porque les aterroriza no saber a dónde y a quién podrían llegar sus palabras. Así, por ejemplo, creen que de hablar de noche con alguien, algunas de sus palabras podrían escaparse y dirigirse a lugares desconocidos donde otros, ajenos a la conversación, pudieran beneficiarse de lo oído por casualidad y, por qué no, incluso cambiar el rumbo de la historia. También temen que algunas palabras, sílabas o incluso, simplemente, letras, puedan caer desfallecidas de las oraciones. Esto dejaría incompleta la primera intención y la auténtica verdad de sus mensajes.
Un pueblo extraño del que no he vuelto a saber nada... Si es que alguna vez existió.
Un pueblo extraño del que no he vuelto a saber nada... Si es que alguna vez existió.