Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cierta tarde indiferente vigilé tu entrada,
la cortina de tu ventanal tapaba tu actual
pasión y la indiscreción de mi actual pecado.
Tras esa cortina traidora había una fiesta
de orquídeas exiliadas.
Aceptemos que el sol de la dos agobia,
solo alivia si recoge brisas oportunas.
Pero seguí flotando como un globo atormentado.
¿ Estabas desnuda y arrullada por manos soeces?
Nunca quise que las del otro día fuesen palabras
cortantes.
Ni que al salir esa noche ajustases radiante tus
pasos con los suyos.
El sino del amor se ajusta a un solo amante.
No importa que antes otro viajó en tus ojos.
Entre el febril armado de un ramo de flores
persiste otro recuerdo: el de la migración de
pájaros que inundan campanarios...
la cortina de tu ventanal tapaba tu actual
pasión y la indiscreción de mi actual pecado.
Tras esa cortina traidora había una fiesta
de orquídeas exiliadas.
Aceptemos que el sol de la dos agobia,
solo alivia si recoge brisas oportunas.
Pero seguí flotando como un globo atormentado.
¿ Estabas desnuda y arrullada por manos soeces?
Nunca quise que las del otro día fuesen palabras
cortantes.
Ni que al salir esa noche ajustases radiante tus
pasos con los suyos.
El sino del amor se ajusta a un solo amante.
No importa que antes otro viajó en tus ojos.
Entre el febril armado de un ramo de flores
persiste otro recuerdo: el de la migración de
pájaros que inundan campanarios...
Última edición: