Carlos Aguilera Sendagorta
Poeta recién llegado
No hay luz en mi recado
que la pluma secó la tinta
hace ya años.
No veo signos en el teclado
y en lo oscuro mi recuerdo
de las letras es muy vago
No hay velas, ni días
no hay linternas ni candelas;
no hay focos
ni faros, ni lámparas, ni velas
soy una idea ciega sin palabras,
una amorfa ilusión que no deseo
evocar mientras de a poco
me hundo dejándome y sucumbo.
No hay candil, ni bombilla ni bujía,
ni hay lápiz, ni tinta ni sangre ni cuaderno
ni papel de agenda ni libreta
pues no hay versos en la noche si no sueño
si no espero ni me espera
la mañana de mañana
ni ese cielo
que está amorfo sin un rumbo
sin un puerto
y aún más si yo no vuelo
ni camino ni me arrastro, ni navego
en fin si no deseo, si no anhelo,
si no abrazo tu cuerpo
como ayer
lejano antaño.
No hay nada en mi recuerdo,
sólo silencio y pecado
y rutinas y cadenas
pocas risas y algún daño
¡Ah! y la ofrenda
de un beso
que me diste
que te di
porque te quiero
(
y por ese corazón en prenda
que me quedó por tenerte
y por mi agarrarme a la pena
de acaso perderte
.
no me derrumbo
y me río de los tiempos
pues son buenos,
y aquí sigo de frente
-ni me paro ni me muero-
pues aún creo en el futuro
contigo
de tu cielo).