No hay más vuelo que este
simulado entre nubes de realidad
y pasiones interminables.
Vuelo desde el horizonte
donde termina el sueño, y donde
uno quiere que la fantasía
comience, a partir de la verdad.
Se entrega al despegar, la despedida
el rumbo es a crear
desafíos de impulsos, desnudos
de mediocridad.
Es el recorrido misterioso, que en pleno vuelo
altera a esa sangre cobarde, que no se atreve
a brotar.
Flotando sobre lo que no se tiene, se ve
aves formando ruta en otros ojos, y palabras
que surcan dulces como pincel de cielo intenso
sin color, mas que el color del amor.
Lo que se siente, se siente en la piel
en la tierna expectativa del blanco
con sus fronteras abiertas, al más allá.
Es el mundo prohibido
al que es grato elevarse hambriento
hambriento de libertad.