No hay nieve!
Dijó la niña!
Una vocecita infantil,
Decepcionada con esta tragedia.
Es que aquel día ,
No había nieve
En las montañas!
Que amargura!
No hay nieve...
Las montañas
Visiblemente adornadas,
Pudríendose casi
Con los colores,
Suavizadas con delicadeza
Por la niebla
Las partes altas,
Sensiblemente ablandadas
Las piedras pequeñas y grandes
Por la lluvia...
La cincoañera tan sincera,
Esperando desde una semana,
Llevar en bolsillos infantiles,
Un poquito de este frío blanco,
Un secreto cuidosamente escondido
Ante sus padres,
Un regalo para el osito...
Estos ojos tocados por dolor,
Mientras viajaba...
Y este grito!
Mamá!
No hay nieve!
Me lo prometíste!
No hay nieve en las montañas!
No había nieve aquel día...
Dijó la niña!
Una vocecita infantil,
Decepcionada con esta tragedia.
Es que aquel día ,
No había nieve
En las montañas!
Que amargura!
No hay nieve...
Las montañas
Visiblemente adornadas,
Pudríendose casi
Con los colores,
Suavizadas con delicadeza
Por la niebla
Las partes altas,
Sensiblemente ablandadas
Las piedras pequeñas y grandes
Por la lluvia...
La cincoañera tan sincera,
Esperando desde una semana,
Llevar en bolsillos infantiles,
Un poquito de este frío blanco,
Un secreto cuidosamente escondido
Ante sus padres,
Un regalo para el osito...
Estos ojos tocados por dolor,
Mientras viajaba...
Y este grito!
Mamá!
No hay nieve!
Me lo prometíste!
No hay nieve en las montañas!
No había nieve aquel día...