José Miguel Armenta
Poeta recién llegado
El amaba la música con todo su ser,
Ella no sabia ninguna banda de pop francés,
El la llamaba todos los días aún sin poderla ver,
Ella lo sentía pero ya no sabia que hacer.
Ella lo pintaba en el alba caprichosa,
El la contemplaba y componía melodías,
Ella escuchaba tal si fuera una rosa,
El la acompañaba susurrando: Tu podrías.
Ellos creían que no había amor imposible,
mientras ilustraban en un lienzo al firmamento,
Tal vez creían en un Dios remisible,
Quizá solo querían disfrutar el momento.
¿Porqué la distancia será un mal latente?
que destruye reinos y amores presentes,
¿Porqué el tiempo será un rápido caminante?
que extermina sueños y asesina amantes.
Las historias de amor no siempre son de dos personas,
En las mas bizarras ocasiones con solo una basta,
Cuando son tres no son más que inhumanas,
Pero cuando llegan cuatro Invitaos a comer pasta.
No hay recancamusa entre artistas,
Escucha esto amigo mío,
No existen dudas que marquen aristas,
Ni tiempo alguno que olvide a estos tíos.
Ya ambos buscan la inmortalidad,
En obras que nunca llamen al olvido,
Y no descansaran ya que no tiene utilidad,
Prefieren sin duda alguna quedarse sin vestido.
Estos artistas no son caminantes,
Ni modelos ni maleantes,
Serán mucho más que diamantes,
Son lo que nosotros conocemos como amantes.
Cuando la muerte llame a uno de ellos,
Y los crueles cánticos anuncien una despedida,
Se mantendrán unidos en varios relatos bellos,
Y ya ningún pichón podrá gritar: ¡Huida!
No hay recancamusa entre artistas,
Solo hermosas ideas supernas y heladas,
Que convierten a quimeras en grandes astas,
Y a las bellas mujeres en tiernas hadas.
Cuando se describa al empíreo presente,
Tomarán en cuenta a quienes lo ilustran,
los amaran más que santos inocentes,
Y a aquellos cuerpos presentes ya nunca los olvidaran.
Ella no sabia ninguna banda de pop francés,
El la llamaba todos los días aún sin poderla ver,
Ella lo sentía pero ya no sabia que hacer.
Ella lo pintaba en el alba caprichosa,
El la contemplaba y componía melodías,
Ella escuchaba tal si fuera una rosa,
El la acompañaba susurrando: Tu podrías.
Ellos creían que no había amor imposible,
mientras ilustraban en un lienzo al firmamento,
Tal vez creían en un Dios remisible,
Quizá solo querían disfrutar el momento.
¿Porqué la distancia será un mal latente?
que destruye reinos y amores presentes,
¿Porqué el tiempo será un rápido caminante?
que extermina sueños y asesina amantes.
Las historias de amor no siempre son de dos personas,
En las mas bizarras ocasiones con solo una basta,
Cuando son tres no son más que inhumanas,
Pero cuando llegan cuatro Invitaos a comer pasta.
No hay recancamusa entre artistas,
Escucha esto amigo mío,
No existen dudas que marquen aristas,
Ni tiempo alguno que olvide a estos tíos.
Ya ambos buscan la inmortalidad,
En obras que nunca llamen al olvido,
Y no descansaran ya que no tiene utilidad,
Prefieren sin duda alguna quedarse sin vestido.
Estos artistas no son caminantes,
Ni modelos ni maleantes,
Serán mucho más que diamantes,
Son lo que nosotros conocemos como amantes.
Cuando la muerte llame a uno de ellos,
Y los crueles cánticos anuncien una despedida,
Se mantendrán unidos en varios relatos bellos,
Y ya ningún pichón podrá gritar: ¡Huida!
No hay recancamusa entre artistas,
Solo hermosas ideas supernas y heladas,
Que convierten a quimeras en grandes astas,
Y a las bellas mujeres en tiernas hadas.
Cuando se describa al empíreo presente,
Tomarán en cuenta a quienes lo ilustran,
los amaran más que santos inocentes,
Y a aquellos cuerpos presentes ya nunca los olvidaran.