Luis de Pablos
Poeta veterano en el Portal
No hay salida al paraíso
y las ventanas abiertas
conducen a ninguna parte.
Este vivir porque no muero
y si no muero matarme
vigilando los espacios,
sospechando del instante.
Esta sonrisa de hierro
que va rezumando sangre.
Esta sombría esperanza.
Este corazón cobarde.
Este aullido que me escondo,
por no degollar el aire.
Y este dolor que es tan mío
y que también es de nadie
son todas aquellas cosas
que acompañan a mi amarte.
Mi pequeña reina herida,
mi gran guerrera y amante;
no hay salida al paraíso
y las ventanas abiertas
conducen a ninguna parte.
y las ventanas abiertas
conducen a ninguna parte.
Este vivir porque no muero
y si no muero matarme
vigilando los espacios,
sospechando del instante.
Esta sonrisa de hierro
que va rezumando sangre.
Esta sombría esperanza.
Este corazón cobarde.
Este aullido que me escondo,
por no degollar el aire.
Y este dolor que es tan mío
y que también es de nadie
son todas aquellas cosas
que acompañan a mi amarte.
Mi pequeña reina herida,
mi gran guerrera y amante;
no hay salida al paraíso
y las ventanas abiertas
conducen a ninguna parte.