PRIANKA
Poeta recién llegado
No hay belleza que redimida
no convierta el amor en su grandeza
llevándose al paso la tristeza
para adornarla con fulgores de la vida
No hay capricho que conceda el hombre
se vuelva malestar de sus deberes,
entorpeciendo al acto sus quehaceres,
ni poder humano que le asombre
No hay esperanza sin fe constante
que no nutra al desnutrido
que no de al ave su nido
y que no de posada al amante.
Pero sobre todo mi vida
no hay belleza, amor, grandeza, capricho o esperanza
que no me haga sentir añoranza
ni que pueda sanar mi herida.
Aprendiendo a estar si ti, conmigo.
no convierta el amor en su grandeza
llevándose al paso la tristeza
para adornarla con fulgores de la vida
No hay capricho que conceda el hombre
se vuelva malestar de sus deberes,
entorpeciendo al acto sus quehaceres,
ni poder humano que le asombre
No hay esperanza sin fe constante
que no nutra al desnutrido
que no de al ave su nido
y que no de posada al amante.
Pero sobre todo mi vida
no hay belleza, amor, grandeza, capricho o esperanza
que no me haga sentir añoranza
ni que pueda sanar mi herida.
Aprendiendo a estar si ti, conmigo.