Aurora-
Poeta recién llegado
No he escribo poesía alegre, solo
Escapo palabras de mi ser
Que guardadas están
Y nunca las volveré a ver
Porque esas estrofas y sinalefas
Porque esas rimas no me concuerdan
Porque mi cabeza, dispara tinta
Y no tengo pluma, porque los
Grandes poetas me vigilan, con estatuas
Solo miran. A que falle y se rían
Porque por el día no están mis musas
Porque por la noche vienen las pesadillas
Porque mi mano no me escucha
Y estoy tirada leyendo una y otra vez
Las guerras que temo dentro de mí
Porque la inspiración se borro
Claro que huyo, se escapo
Y nunca poder cogerla por que
Mi musa tampoco se está quieta
¿Por qué las palabras no se juntan?
Porque mis rimas se escoden
Acaso me atormentan
Tanto he querido, tanto las necesito
Que escribiría con mi sangre este final
Que ya pasan las noches y mis
Poemas se emborronan
De tanto escribirlo
De tanto suplicar, y vi el silencio
Me agrumo y veo a aquella musa
Que tanto anhele, le grite
Y respire porque ella se sentó
Y toco lo que antes fue mi corazón
Vi aquellos ojos que se funden
Aquella transparencia. Blancura que me eleva
Aquella sonrisa que me aferra
Aquellos labios fugaces que me atraviesan
Y descubrí que mi alma
Ya no era del poeta
Era de los gritos de mis poemas.
Escapo palabras de mi ser
Que guardadas están
Y nunca las volveré a ver
Porque esas estrofas y sinalefas
Porque esas rimas no me concuerdan
Porque mi cabeza, dispara tinta
Y no tengo pluma, porque los
Grandes poetas me vigilan, con estatuas
Solo miran. A que falle y se rían
Porque por el día no están mis musas
Porque por la noche vienen las pesadillas
Porque mi mano no me escucha
Y estoy tirada leyendo una y otra vez
Las guerras que temo dentro de mí
Porque la inspiración se borro
Claro que huyo, se escapo
Y nunca poder cogerla por que
Mi musa tampoco se está quieta
¿Por qué las palabras no se juntan?
Porque mis rimas se escoden
Acaso me atormentan
Tanto he querido, tanto las necesito
Que escribiría con mi sangre este final
Que ya pasan las noches y mis
Poemas se emborronan
De tanto escribirlo
De tanto suplicar, y vi el silencio
Me agrumo y veo a aquella musa
Que tanto anhele, le grite
Y respire porque ella se sentó
Y toco lo que antes fue mi corazón
Vi aquellos ojos que se funden
Aquella transparencia. Blancura que me eleva
Aquella sonrisa que me aferra
Aquellos labios fugaces que me atraviesan
Y descubrí que mi alma
Ya no era del poeta
Era de los gritos de mis poemas.