Frankos Roda
Poeta recién llegado
Los versos en los muros de una esquina
resaltan del cemento y el ladrillo
mensaje de un moderno Lazarillo,
poeta de ciudad, voz inquilina.
A tal correspondencia que maquina
aguarda su princesa en un castillo;
resbala el ventanal, corre el visillo
y un aura de frescura la ilumina.
La trova del mensaje remitente
seduce en un suspiro de hondo peso,
la musa sonriente lanza un beso,
y el dardo se acomoda locamente...
*«¡No hay mañana si no ha de ser contigo…!»
Y a fe que del mensaje, fui testigo.
resaltan del cemento y el ladrillo
mensaje de un moderno Lazarillo,
poeta de ciudad, voz inquilina.
A tal correspondencia que maquina
aguarda su princesa en un castillo;
resbala el ventanal, corre el visillo
y un aura de frescura la ilumina.
La trova del mensaje remitente
seduce en un suspiro de hondo peso,
la musa sonriente lanza un beso,
y el dardo se acomoda locamente...
*«¡No hay mañana si no ha de ser contigo…!»
Y a fe que del mensaje, fui testigo.