scarlata
Poeta veterano en el portal.
El tiempo amarga,
como los relojes viejos
que usan un mes cualquiera de diciembre
para acotar nuestra risa.
La vida es una trampa de horas muertas.
Pero si me dices ven,
miraré la luz entre los ojos perecederos.
Y una tarde, cualquiera, a cualquier hora,
ese parque que emigró entre las sombras,
empujará mis manos a un columpio.
Hacia delante y hacia atrás.
Mecedora del tiempo que te ve,
difuso,
como las entrelíneas de los párrafos.
No importa el tiempo.
Es sólo un pretexto para acudir a reuniones.
Yo no me rijo por las manecillas
que anuncian el rito de nuestra muerte.
Yo estoy aquí, torpe, pero firme,
sólo para besar tus dedos rotos.
Dime ven y mis labios anudarán tu espalda.
como los relojes viejos
que usan un mes cualquiera de diciembre
para acotar nuestra risa.
La vida es una trampa de horas muertas.
Pero si me dices ven,
miraré la luz entre los ojos perecederos.
Y una tarde, cualquiera, a cualquier hora,
ese parque que emigró entre las sombras,
empujará mis manos a un columpio.
Hacia delante y hacia atrás.
Mecedora del tiempo que te ve,
difuso,
como las entrelíneas de los párrafos.
No importa el tiempo.
Es sólo un pretexto para acudir a reuniones.
Yo no me rijo por las manecillas
que anuncian el rito de nuestra muerte.
Yo estoy aquí, torpe, pero firme,
sólo para besar tus dedos rotos.
Dime ven y mis labios anudarán tu espalda.
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