No importa que mis lágrimas caigan,
que diga adiós si ningún temor;
no importa no, que yo me vaya,
pues nada dejo que sea de color.
No importa que se vayan esperanzas,
que no crea ya en ninguna acción;
no importa no, mi solitaria estancia,
allí donde nadie piensa en el amor.
No importa que mi valentía falle,
que siga aquí más por temor
que la luna en mí no se halle,
y el corazón roto de dolor.
No importa que el sol salga y brille,
pues la tormenta sigue su cauce,
mas no importa no qué piense,
pues pensar es algo que detiene.
No importa no que mi vivencia ausente,
que deje ya de respirar para siempre,
mas no me despido por cobardía,
sino porque mejor mi lejanía.
No importa no, no importa nada en la vida;
importa que deje de tener heridas,
importa que nada soy en este momento,
y que tan solo soy un estorbo que dejar caída.