Mercedes
Poeta adicto al portal
No la olvido
Mis días se pronuncian con un vacío sin olvido.
Porque no la olvido, aunque crea que se halla en ese destino indefinido.
En ese extravío.
Me preocupa el no haber dejado
esa historia que me rasgaba a cada pensamiento,
cuando su alma se ligaba a la mía al amarla.
¡No la olvido! ¡No la olvido!
Hallándome en el vacío con delirio.
Desangrándome por sus ojos y viviendo en oscuridad con este vicio.
Por no dejar de hallarla,
la vida me aprieta con resistencia.
Dejando los días distraídos,
sigo pensándola en penitencia.
¡No la olvido! ¡No la olvido!
Torturándome con descuido cada madrugada.
Contra mí, toda soledad estrellada a mi vida.
Contra mí, el recuerdo de dolores y momentos fríos.
Contra mí, un olvido que no se anuncia en mi martirio.
Mis días se pronuncian con un vacío sin olvido.
Porque no la olvido, aunque crea que se halla en ese destino indefinido.
En ese extravío.
Me preocupa el no haber dejado
esa historia que me rasgaba a cada pensamiento,
cuando su alma se ligaba a la mía al amarla.
¡No la olvido! ¡No la olvido!
Hallándome en el vacío con delirio.
Desangrándome por sus ojos y viviendo en oscuridad con este vicio.
Por no dejar de hallarla,
la vida me aprieta con resistencia.
Dejando los días distraídos,
sigo pensándola en penitencia.
¡No la olvido! ¡No la olvido!
Torturándome con descuido cada madrugada.
Contra mí, toda soledad estrellada a mi vida.
Contra mí, el recuerdo de dolores y momentos fríos.
Contra mí, un olvido que no se anuncia en mi martirio.