Enrique Quiroz Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
NO LE MIENTAS A LA LUNA…
En mis sueños tauromágicos
a cosechar nostalgias aprendí
y en la grada infiel de la ilusión,
trepé la inmensa cruz del corazón
para lavar mi sangre con tus besos,
para esculpir en besos nuestro amor.
El silencio es absurdo en la natura,
como el eco es absurdo en el silencio…
Por eso al arraigar mi vida a tu belleza
mis reglas de camino… las perdí…
Volaron hasta el cielo en su alegría
al verme disfrutar alborozado
del fuego fascinante de tu piel.
Como un albatros solo y peregrino
torpe de manos y de pies,
torpe de lengua y de salero,
pisé gozoso tus arenas
con la venia silente del desierto,
sonriendo a tus palmeras bajo el sol.
Y te entregué la ofrenda de los cielos,
agigantada en mis pupilas,
en la forma humedecida
de una lágrima de amor,
minúscula como el Amazonas
y pequeña como el mar.
No le mientas a la luna que no te amo,
mírame a tus pies… encadenado.
Por ti he perdido todo…
o casi todo;
en especial ¡mi libertad!,
que era de cóndor,
que era de viento,
que era de lobo,
que era de mar.
Y aún, sin aquella independencia que estimaba
porque era la paz de mi esperanza,
la sal de mis espejos
y arroyo de mi vida;
!Amarte es mi delirio...!
con mi alma en lontananza,
con mi alma desmembrada en su ilusión.
AUTOR:
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
abelenqc@hotmail.com
PIURA-PERÚ
25 de abril del 2008
Derechos Resevados.
En mis sueños tauromágicos
a cosechar nostalgias aprendí
y en la grada infiel de la ilusión,
trepé la inmensa cruz del corazón
para lavar mi sangre con tus besos,
para esculpir en besos nuestro amor.
El silencio es absurdo en la natura,
como el eco es absurdo en el silencio…
Por eso al arraigar mi vida a tu belleza
mis reglas de camino… las perdí…
Volaron hasta el cielo en su alegría
al verme disfrutar alborozado
del fuego fascinante de tu piel.
Como un albatros solo y peregrino
torpe de manos y de pies,
torpe de lengua y de salero,
pisé gozoso tus arenas
con la venia silente del desierto,
sonriendo a tus palmeras bajo el sol.
Y te entregué la ofrenda de los cielos,
agigantada en mis pupilas,
en la forma humedecida
de una lágrima de amor,
minúscula como el Amazonas
y pequeña como el mar.
No le mientas a la luna que no te amo,
mírame a tus pies… encadenado.
Por ti he perdido todo…
o casi todo;
en especial ¡mi libertad!,
que era de cóndor,
que era de viento,
que era de lobo,
que era de mar.
Y aún, sin aquella independencia que estimaba
porque era la paz de mi esperanza,
la sal de mis espejos
y arroyo de mi vida;
!Amarte es mi delirio...!
con mi alma en lontananza,
con mi alma desmembrada en su ilusión.
AUTOR:
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
abelenqc@hotmail.com
PIURA-PERÚ
25 de abril del 2008
Derechos Resevados.
Última edición:
::