Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿ Recuerdas nuestra promesa
la vez que nos despedimos ?
No llorar nos prometimos
las cartas sobre la mesa,
esa fue la gran empresa
que al corazón le asignamos.
Al amor lo castigamos
sin que razón existiera
y el pobre de amor muriera
desangrado en nuestras manos.
De cualquier forma acordamos
celebrar la despedida ,
y lo mejor de la vida
uno al otro deseamos ,
nuestras manos estrechamos
como dos amigos fieles
que a pesar de ser tan crueles
y haberse herido de muerte ,
aún , se desean suerte
uniendo veneno y mieles.
Aunque cruel la despedida,
dolorosa y necesaria,
te vi partir solitaria
desangrando por la herida ,
sintiendo escapar la vida
que en tantos besos nos dimos,
cuando juntos compartimos
lo mucho que nos amamos;
y aún que hoy nos destrozamos,
no llorar nos prometimos.
la vez que nos despedimos ?
No llorar nos prometimos
las cartas sobre la mesa,
esa fue la gran empresa
que al corazón le asignamos.
Al amor lo castigamos
sin que razón existiera
y el pobre de amor muriera
desangrado en nuestras manos.
De cualquier forma acordamos
celebrar la despedida ,
y lo mejor de la vida
uno al otro deseamos ,
nuestras manos estrechamos
como dos amigos fieles
que a pesar de ser tan crueles
y haberse herido de muerte ,
aún , se desean suerte
uniendo veneno y mieles.
Aunque cruel la despedida,
dolorosa y necesaria,
te vi partir solitaria
desangrando por la herida ,
sintiendo escapar la vida
que en tantos besos nos dimos,
cuando juntos compartimos
lo mucho que nos amamos;
y aún que hoy nos destrozamos,
no llorar nos prometimos.
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