Amada mía no te aflijas
por esta acción que tomé
no sufras, no llores que
he muerto, mas no es mi vida
lo único que te entregué:
querida mía, instantes felices
momentos de mutua comprensión
una que otra confusión
que de tu pecho yo libré.
No llores ya, que sobre mí
siento lágrimas de acero
porque lo nuestro fue un momento
en un pequeño sonreír
pero, amor mío el sentimiento
que llevaba lo dejé en ti
me quedé en ti en cada beso
que con pasión yo te di
acariciando tanto tu cuerpo.
Mi amor es una dádiva
que ha saciado mi corazón
amada mía: no hay razón
para que llores en mi lápida
recuerda que el cuerpo es una ropa
que cambiamos según la ocasión.
DÍDIMO PABÓN MONTILLA
por esta acción que tomé
no sufras, no llores que
he muerto, mas no es mi vida
lo único que te entregué:
querida mía, instantes felices
momentos de mutua comprensión
una que otra confusión
que de tu pecho yo libré.
No llores ya, que sobre mí
siento lágrimas de acero
porque lo nuestro fue un momento
en un pequeño sonreír
pero, amor mío el sentimiento
que llevaba lo dejé en ti
me quedé en ti en cada beso
que con pasión yo te di
acariciando tanto tu cuerpo.
Mi amor es una dádiva
que ha saciado mi corazón
amada mía: no hay razón
para que llores en mi lápida
recuerda que el cuerpo es una ropa
que cambiamos según la ocasión.
DÍDIMO PABÓN MONTILLA