Que el sol seca,
sus lágrimas con su calor.
Que el latir del parpadear,
Se detenga,
que muera el instante.
No llores,
que el desierto así sea,
por mas que suba la marea,
el mar de llantos es arena.
Deja que la impronta sonrisa,
se haga dueña.
Que zumben los abetos,
la brisa flemática su roció seca.
No llores,
que no habrá isla,
sobre tu lagrimear,
que seque la tierra.
sus lágrimas con su calor.
Que el latir del parpadear,
Se detenga,
que muera el instante.
No llores,
que el desierto así sea,
por mas que suba la marea,
el mar de llantos es arena.
Deja que la impronta sonrisa,
se haga dueña.
Que zumben los abetos,
la brisa flemática su roció seca.
No llores,
que no habrá isla,
sobre tu lagrimear,
que seque la tierra.
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