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Poeta asiduo al portal
No llueve
ni dejaba de llover.
Fue el silencio aquel
lo más triste que recuerdo.
Entremedio
El crujir de las ramas rompiéndose;
la altura sorda por los truenos
y mordiendo rabiosamente el suelo
la voraz lluvia después.
Y allá, detrás de un vidrio
tu cuerpo seco y tus ojos secos
despidiéndose.
No llueve
ni dejaba de llover.
Fue tu piel
la piel más tibia que recuerdo
y eran tus ojos esos
hornos ardientes, donde me toco caer.
Entremedio
la tierra agradecida
de que le mojen las entrañas,
para que la semilla mañana
sea árbol de nuevo;
la tierra no tiene que sentir culpa
por nuestro fracaso pequeño.
No llueve
ni dejaba de llover;
nunca llueve por llover
ni paro nunca de dejar
que mi corazón te recuerde,
haciéndome llorar, a veces,
con el dolor que suelo encontrar…
ni dejaba de llover.
Fue el silencio aquel
lo más triste que recuerdo.
Entremedio
El crujir de las ramas rompiéndose;
la altura sorda por los truenos
y mordiendo rabiosamente el suelo
la voraz lluvia después.
Y allá, detrás de un vidrio
tu cuerpo seco y tus ojos secos
despidiéndose.
No llueve
ni dejaba de llover.
Fue tu piel
la piel más tibia que recuerdo
y eran tus ojos esos
hornos ardientes, donde me toco caer.
Entremedio
la tierra agradecida
de que le mojen las entrañas,
para que la semilla mañana
sea árbol de nuevo;
la tierra no tiene que sentir culpa
por nuestro fracaso pequeño.
No llueve
ni dejaba de llover;
nunca llueve por llover
ni paro nunca de dejar
que mi corazón te recuerde,
haciéndome llorar, a veces,
con el dolor que suelo encontrar…