Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡No me maltrates más por favor!
¡No lo hagas te lo pido!
No busques en mi noche
lo que en tu día
mi hecho se ha perdido.
Lastimas cuando entras
en la bóveda de mis entrañas
y aun así esperas
que finja que nada pasa.
Golpeas mis muslos
y aprietas con tus palmas,
matas cualquier gesto sentido
que me denigra
el alma.
Me agitas por los hombros
y me gritas que te bese,
que te piense, que te satisfaga.
No te puedo oír y me dañas.
Quieres gemidos de placer,
pero de mí, no hay nada, nada.
Enfurecido por tu dureza
mi cuerpo sangra y clama:
¡No sigas más yo te lo pido!
No sigas,
no lo hagas.
¡No lo hagas te lo pido!
No busques en mi noche
lo que en tu día
mi hecho se ha perdido.
Lastimas cuando entras
en la bóveda de mis entrañas
y aun así esperas
que finja que nada pasa.
Golpeas mis muslos
y aprietas con tus palmas,
matas cualquier gesto sentido
que me denigra
el alma.
Me agitas por los hombros
y me gritas que te bese,
que te piense, que te satisfaga.
No te puedo oír y me dañas.
Quieres gemidos de placer,
pero de mí, no hay nada, nada.
Enfurecido por tu dureza
mi cuerpo sangra y clama:
¡No sigas más yo te lo pido!
No sigas,
no lo hagas.