Mauricio Del Piano
Poeta recién llegado
No digas que me amas.
Tus tardos pasos gestaron el letargo
de mi esperanza por ti.
No vacilaste y remota partiste tan lejos,
gelándome mis besos que antes quemaban
en el rocío del invierno, escarchado y macilento.
No digas que me amas.
Fui el cielo caído gota a gota
en la más lúgubre oscuridad, soñando
que tu recuerdo no abandonaría a mi alma.
Ruin y desmedrada indiferencia,
mientras yo, regalaba mis ojos
para que vieras por ellos,
mas ciega estabas
¡Mi corazón y mi alma, aún esperaban por decir tanto!
No digas que me amas.
Hice todo por ti, pero arrobaste mi calma,
la ilusión de apagarme en tu boca y de abrazarte,
viviendo, en perpetuidad, la plenitud...
¡Amé todo lo que amabas!,
fundiendo mi pasión con cada gemido de tu ser
que ha diluido el sollozo, llamando al olvido.
No digas que me amas.
Ignoras tanto, volviendo a tus caminos pedregosos,
cegando cada cicatriz nominada por ti.
¡Qué fácil es decir que me amas!
No lo digas. No repitas lo que murió en mi corazón por ti.
Mis oleadas de dolor ya se han remansado, y
puedo gritar, hoy, te amo,
mas no eres tú la aya de ese amor.
Tus tardos pasos gestaron el letargo
de mi esperanza por ti.
No vacilaste y remota partiste tan lejos,
gelándome mis besos que antes quemaban
en el rocío del invierno, escarchado y macilento.
No digas que me amas.
Fui el cielo caído gota a gota
en la más lúgubre oscuridad, soñando
que tu recuerdo no abandonaría a mi alma.
Ruin y desmedrada indiferencia,
mientras yo, regalaba mis ojos
para que vieras por ellos,
mas ciega estabas
¡Mi corazón y mi alma, aún esperaban por decir tanto!
No digas que me amas.
Hice todo por ti, pero arrobaste mi calma,
la ilusión de apagarme en tu boca y de abrazarte,
viviendo, en perpetuidad, la plenitud...
¡Amé todo lo que amabas!,
fundiendo mi pasión con cada gemido de tu ser
que ha diluido el sollozo, llamando al olvido.
No digas que me amas.
Ignoras tanto, volviendo a tus caminos pedregosos,
cegando cada cicatriz nominada por ti.
¡Qué fácil es decir que me amas!
No lo digas. No repitas lo que murió en mi corazón por ti.
Mis oleadas de dolor ya se han remansado, y
puedo gritar, hoy, te amo,
mas no eres tú la aya de ese amor.
Última edición: