Luis Felipe Ortiz
Poeta recién llegado
Lentamente se cierra la puerta.
No me hables de amor ahora
cuando la luz se apaga
y has soltado mi mano.
Ciego y perdido en un mundo extraño
tropiezo más de una vez
con mis propios temores.
No quiero escucharte.
Algo me dice
que nada será suficiente.
Sólo déjame aquí
y yo desde aquí sabré olvidarte
como se olvida
todo aquello que nos sobra.
No me hables de amor
ahora que tu voz
suena tan lejana,
ahora que te veo
y no te veo transparente.
Mientes.
Sonríes
y no creo en tu alegría.
Lloras
y sobran tus lágrimas.
No existes.
No me hables de amor ahora
cuando el amor es algo tan incierto.
Ahora cuando he decidido
ir hacia el lado contrario
a aquel que elegiste.
No me hables de amor ahora
cuando la luz se apaga
y has soltado mi mano.
Ciego y perdido en un mundo extraño
tropiezo más de una vez
con mis propios temores.
No quiero escucharte.
Algo me dice
que nada será suficiente.
Sólo déjame aquí
y yo desde aquí sabré olvidarte
como se olvida
todo aquello que nos sobra.
No me hables de amor
ahora que tu voz
suena tan lejana,
ahora que te veo
y no te veo transparente.
Mientes.
Sonríes
y no creo en tu alegría.
Lloras
y sobran tus lágrimas.
No existes.
No me hables de amor ahora
cuando el amor es algo tan incierto.
Ahora cuando he decidido
ir hacia el lado contrario
a aquel que elegiste.