José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
No me importaba que tus manos,
como ríos surgidos
de amoroso manantial
trazaban caminos
en mi piel de frágil niebla
cuando la lluvia caía
en sol que ardía
con furia desde tu cielo.
Tus raíces me ataban
con hilos de vida
soñando sobre aquello
que habías derramado
sobre mares de pasión
donde mis venas reconocían
al cautivo son de las humedades internas.
Deambulando
entre surcos escuetos escondidos
apagando la fragancia de magnolia
de los recuerdos de nimbos en ausencia
del calor que encendía la sombra.
No importaba que las hojas cayesen
con aroma a ti todavía
en ese insondable mar
en noches heladas y quietas
cuando navegaba sobre tus alturas
en vuelo libre, con hilos de seda.
En el ocaso del destello de la tormenta
con olas en constante movimiento
calma y tempestad
y el rocío impregnaba de bruma
esos momentos de algidez
en profundos espacios de locura
donde bebe la luna vestida de sueños
No importaba si el alud bajaba
como voz con peso en historias
de sueños macerados
en el ballet de tus brazos
donde se desvanecían las dudas.
Ese olor a musgo en un clímax
que abría la puerta a la mañana
con versos donde el pájaro vuela
y la serpiente se aletarga
Archivos adjuntos
Última edición: