No me interesan
ni tus hasta luegos
ni las bromas que me haces
con ese estilo tuyo.
No me interesa despedirme de ti
sin besos,
y que luego
tras pensar por unos pasos,
no tenga ganas de contenerme más
y quiera mandarte un mensaje
haciendo sangre
con la dignidad
que desbordó la mía por tu mierda.