Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
No me llores,
recuerda mi sonrisa,
nadie debe detener el vuelo de las mariposas,
si al fin, nada ha terminado.
¿Sera distinta mi caricia? lo será
alcanzándote entera,
en la lluvia del verano.
No se aflija tu corazón,
porque estos labios,
no volverán a reposar tu boca,
porque mi beso no ha muerto,
en esta carne,
seguiré besándote en la brisa.
No se atreva tu alma a suplicar,
si por la noche te sientes sola,
por que vendré cada noche a tu cintura,
no con estos brazos que ya habrán pasado
pero si en un sueño con el alma.
No vivas inundada de dolores,
en cada foto mía,
en cada cosa mía,
por que seguiré aquí en tus latidos,
como cuando dormía sobre tu pecho.
Y hazme un favor,
vuelve a enamorarte,
que tus ojos encendidos,
serán mi luz.
recuerda mi sonrisa,
nadie debe detener el vuelo de las mariposas,
si al fin, nada ha terminado.
¿Sera distinta mi caricia? lo será
alcanzándote entera,
en la lluvia del verano.
No se aflija tu corazón,
porque estos labios,
no volverán a reposar tu boca,
porque mi beso no ha muerto,
en esta carne,
seguiré besándote en la brisa.
No se atreva tu alma a suplicar,
si por la noche te sientes sola,
por que vendré cada noche a tu cintura,
no con estos brazos que ya habrán pasado
pero si en un sueño con el alma.
No vivas inundada de dolores,
en cada foto mía,
en cada cosa mía,
por que seguiré aquí en tus latidos,
como cuando dormía sobre tu pecho.
Y hazme un favor,
vuelve a enamorarte,
que tus ojos encendidos,
serán mi luz.