Entro en tu habitación
la mesa revuelta, roto el jarrón.
Tu en el suelo con la cabellera suelta
extendidas tus manos.
De una brota liquido carmesí
la otra sostiene senda navaja.
Por un instante de breve frenesí
creo que juegas con la nada.
Corro a tu lado y te tomo en brazos
levanto tu cara e inflo tus labios.
Tengo en mi regazo tu cansancio
no me respondes, heladas tus manos.
En brava desesperación te tiendo al suelo
y empieza la función: una mano en tu cuello
con la otra en tu corazón...
¿Qué te orillo a ello? ¡Mi antiguo amor!
¡Resiste! Te lo ruego, ¡Respira por piedad de Dios!...
Grito a voz en cuello: una, otra y otra instrucción.
Todo es locura, llanto y desesperación.
Tu padre me mira con ira y con un dejo de compasión
yo lo miro con rabia y lo señalo con resignación.
En este momento compartimos la lucha
por que no mueras hoy.
Él me releva. Mientras masajea
yo respiro para tu corazón.
No podemos rendirnos.
¡Bendito y loco amor!
Nada podrá redimirnos...
¡Todo terminó!
la mesa revuelta, roto el jarrón.
Tu en el suelo con la cabellera suelta
extendidas tus manos.
De una brota liquido carmesí
la otra sostiene senda navaja.
Por un instante de breve frenesí
creo que juegas con la nada.
Corro a tu lado y te tomo en brazos
levanto tu cara e inflo tus labios.
Tengo en mi regazo tu cansancio
no me respondes, heladas tus manos.
En brava desesperación te tiendo al suelo
y empieza la función: una mano en tu cuello
con la otra en tu corazón...
¿Qué te orillo a ello? ¡Mi antiguo amor!
¡Resiste! Te lo ruego, ¡Respira por piedad de Dios!...
Grito a voz en cuello: una, otra y otra instrucción.
Todo es locura, llanto y desesperación.
Tu padre me mira con ira y con un dejo de compasión
yo lo miro con rabia y lo señalo con resignación.
En este momento compartimos la lucha
por que no mueras hoy.
Él me releva. Mientras masajea
yo respiro para tu corazón.
No podemos rendirnos.
¡Bendito y loco amor!
Nada podrá redimirnos...
¡Todo terminó!
Última edición: