E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
No perdono al que sobre dos frágiles ruedas
encadena sus cien infernales caballos,
donde incautos haciendo de humanos cobayos,
indefensos, se matan en férreas barredas.
No perdono a la lluvia que eleva humaredas
transformando caminos en pistas de ensayos,
ni al tifón asesino con truenos y rayos
que al garzón con desdén lo arrojó al guardarruedas.
No perdono el brutal atentado a la muerte,
por tan pronto arrojarlo a la curva de espada,
repudiando mi cuerpo somático inerte;
por trocar un doncel en siniestra balada,
por mi vida sedienta de mística suerte
en un cuerpo que vale algo menos que nada.
(Soneto tridecasílabo simple)
A mi sobrino Pablo, que a los 26 años dejó el cuerpo físico en accidente de moto el 23 de octubre del 2011, en la primera tormenta de otoño, en Sedano (Burgos).
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