James De la rosa
Juan Carlos Tuñon
No pidas a la decencia
que escriba en las sábanas
otra aventura torturada
por pasiones eclécticas, triunfantes,
triunfadoras con lo explícito, lo implícito,
lo despiadado y nauseabundo, lo delicado
y lo barato del encuentro desmesurado
de dos cuerpos conjurados para dar forma,
sin forma conformados, estableciendo
el idioma mudo de las caricias,
el penetrante aroma sexual derramado,
deliberadamente, en un acto de satisfacción.
Placer por deseo, deseo de placer,
conjugaciones demagógicas que superan
el lenguaje ufano de las censuras,
que no cede a las barreras ni soporta
la debilidad enfermiza de la delicadeza.
Abruptos y temerarios son los recodos del gozo,
profundos y sin color, con el color de la profundidad.
La memoria, sigilosamente ahogada
en el entreacto, no pidas a la decencia
que duerma en sábanas usadas.
que escriba en las sábanas
otra aventura torturada
por pasiones eclécticas, triunfantes,
triunfadoras con lo explícito, lo implícito,
lo despiadado y nauseabundo, lo delicado
y lo barato del encuentro desmesurado
de dos cuerpos conjurados para dar forma,
sin forma conformados, estableciendo
el idioma mudo de las caricias,
el penetrante aroma sexual derramado,
deliberadamente, en un acto de satisfacción.
Placer por deseo, deseo de placer,
conjugaciones demagógicas que superan
el lenguaje ufano de las censuras,
que no cede a las barreras ni soporta
la debilidad enfermiza de la delicadeza.
Abruptos y temerarios son los recodos del gozo,
profundos y sin color, con el color de la profundidad.
La memoria, sigilosamente ahogada
en el entreacto, no pidas a la decencia
que duerma en sábanas usadas.
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