Decíais que ibais a cambiar las cosas,
como los hippies del sesenta y ocho,
pintabais todo de color de rosa,
y, como entonces, todo cambia poco.
El Capital se ríe de lo vuestro
andando como Pedro por su casa;
en vez de apostar alto, echando el resto,
vais a por la pedrea, a ver qué pasa.
Por ahí sigues sin cortarte el pelo,
mas ya no eres aquel de la coleta;
vosotros que ibais a asaltar los cielos,
mendigando un sillón a pie de tierra.
Por el miedo a perderlo casi todo
obviamos que nada es lo que tenemos,
que ganar solo un poco es otro modo
de perder. Los de abajo no podemos.
como los hippies del sesenta y ocho,
pintabais todo de color de rosa,
y, como entonces, todo cambia poco.
El Capital se ríe de lo vuestro
andando como Pedro por su casa;
en vez de apostar alto, echando el resto,
vais a por la pedrea, a ver qué pasa.
Por ahí sigues sin cortarte el pelo,
mas ya no eres aquel de la coleta;
vosotros que ibais a asaltar los cielos,
mendigando un sillón a pie de tierra.
Por el miedo a perderlo casi todo
obviamos que nada es lo que tenemos,
que ganar solo un poco es otro modo
de perder. Los de abajo no podemos.