cesarfco.cd
Poeta que no puede vivir sin el portal
Por tantos sonidos de la clemencia,
aquellos que se emiten en jadeos
tras paladear vinos de burdeos
e intercambiar trazas de tu indecencia.
Hoy pides un respiro en mi demencia
para remitir nuevos parpadeos
entre nuestros salvajes zarandeos
donde ya tatuamos nuestra cadencia.
Pides un sorbo de agua, cual remanso,
pero no puedo parar la embestida
y ni siquiera, mi cielo, lo intento.
Pues el amor no me otorga descanso
y estás anticipando la partida
con el más elocuente y loco tiento.