rcampuzano
Poeta asiduo al portal
No puedo vivir sin ti una noche escribías,
con la delicada pluma que un ave te prestó,
el mensaje al viento encargaste
entregar sin demora a su receptor.
Al leerlo impávido quedóse,
los vocablos sin duda conocía,
pues desde que ella de su mirada alejóse,
vivir ya no se permitía.
En su respuesta él sin duda aseveró:
La mía, vida no ha sido desde aquel día
en el que tu cabello una estela dejó,
cuando el umbral de la puerta cruzabas,
sin rumbo fijo, sin importar que me dejabas.
Gracias a la luna y a las estrellas,
que tus pasos con audacia han regresado,
empero desde ahora te prevengo,
que no soportaría una nueva despedida,
porque vivir sin ti, de verdad, ya no podría.
con la delicada pluma que un ave te prestó,
el mensaje al viento encargaste
entregar sin demora a su receptor.
Al leerlo impávido quedóse,
los vocablos sin duda conocía,
pues desde que ella de su mirada alejóse,
vivir ya no se permitía.
En su respuesta él sin duda aseveró:
La mía, vida no ha sido desde aquel día
en el que tu cabello una estela dejó,
cuando el umbral de la puerta cruzabas,
sin rumbo fijo, sin importar que me dejabas.
Gracias a la luna y a las estrellas,
que tus pasos con audacia han regresado,
empero desde ahora te prevengo,
que no soportaría una nueva despedida,
porque vivir sin ti, de verdad, ya no podría.