Faba Nightshadow
Poeta recién llegado
"No quiero morir entre las sombras... Hundida en la oscuridad a la que me arrojaste con tus dudas, mataste mi alma de la misma manera en que moríamos de placer juntos, con esa misma intensidad y con esa misma determinación. Mi cuerpo se seca lentamente, tu presencia es tan vital para mi como el agua a la naturaleza. No quiero morir entre las sombras... a las que me has condenado con tu abandono. Mi sangre deja de recorrer mi cuerpo, ya no encuentra motor para seguir llenando de vida mi ser. Le ruego al Señor que abra tus ojos y se destape ante ti la luz de la verdad, esa verdad cuyo fundamento está reflejado en todos esos momentos que nuestros cuerpos se deleitaban con la danza de la lujuria, fundiéndose las llamas que emanaban de ellos en una sola hoguera llena de pasión y de un amor oscuro que sólo tenía significado para nosotros. Sólo queda la nostalgia, esa maldita impotencia, y los restos de lo que alguna vez fue una mujer que se entregaba a ti, no sólo por placer, sino también con amor, seguramente no el convencional ni el ideal con el que sueñan los humanos, pero si un amor intenso, profundo, apasionado, algo que hizo surgir sentimientos que nunca se manifestaron antes en su ser. Esa misma mujer a la que hiciste tuya tantas veces y a la cual juzgaste sin oportunidad de apelar su condena... La misma mujer que hoy se desgarra por dentro al recordar a ese hombre que no tuvo fe en ella, al que tal vez no amará por siempre, no lo puede prometer, porque ni siquiera su propia vida le pertenece, pero en este día, en éste minuto, en éste segundo, al pensar sólo en él su cuerpo se estremece... Ven hacía mí y sálvame... No quiero morir entre las sombras..."
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