identidadnodefinida
Poeta asiduo al portal
Un gilipollas hay postrado.
Uno nomas
pasando frío entre las llamas de la chimenea. Ahoga todos los relojes que encuentra,
para esculpir el tiempo.
¡ Foragido tiempo !
aclaman sus sentencias peligrosas.
Pasa calor entre la cámara frigorífica
donde aguarda las carnes de su despedazada existencia.
Necesito reinventar una estación:
sólo de vagar entre la cera sin semáforo
y a la vera,
de las vías ferroviarias de un vagón sin señales.
Ahí ardo sudores y ansias
inefables.
Ahí urgo albergar vida
arrastrandome a mí,
y también,
a la puta muchedumbre.
Infieles, profesores, curas,
funcionarios, policías, lisiados...
¡ y toda una sarta de errores humanos !
como susurrabame
...Schophenauer...
junto con las pertenencias mundanas.
Que los dioses de la Apocalipsis
o los fantasmas de los alusivos
¡ reyes magos !
hagan justicia con todos los obsequios pendientes.
Que se camufla entre nieblas...
tormentosas...
y el Dios del carbón
les extravíen al vacío súbitamente
si esque los demonios y la justicia
se rebelaran contra la falsedad.
Quiero que no me censuren
las imperfecciones corporales:
la obertura de los orificios
que expulsan los pedos, eructos, agresiones
...entre los charcos de rencor...
gestados por cada uno de mis poros.
¡ Clemencia ! ¡ Clemencia !
si queréis censurar
¡ Censurad pues la reproducción humana !
Que el Supremo se resquebraje desde sus relieves.
¡ Clemencia ! ¡ Clemencia !
Que censuren la vida
Que se legisle la muerte.
Porque prefiero una cornada letal con profundas heridas,
a amar el odio cabalgando
sus omoplatos inertes.
¡ Por favor !
...No dejen de no censurarme...
aunque desfallezfan mis cenizas entre himnos de nubarrones.
Uno nomas
pasando frío entre las llamas de la chimenea. Ahoga todos los relojes que encuentra,
para esculpir el tiempo.
¡ Foragido tiempo !
aclaman sus sentencias peligrosas.
Pasa calor entre la cámara frigorífica
donde aguarda las carnes de su despedazada existencia.
Necesito reinventar una estación:
sólo de vagar entre la cera sin semáforo
y a la vera,
de las vías ferroviarias de un vagón sin señales.
Ahí ardo sudores y ansias
inefables.
Ahí urgo albergar vida
arrastrandome a mí,
y también,
a la puta muchedumbre.
Infieles, profesores, curas,
funcionarios, policías, lisiados...
¡ y toda una sarta de errores humanos !
como susurrabame
...Schophenauer...
junto con las pertenencias mundanas.
Que los dioses de la Apocalipsis
o los fantasmas de los alusivos
¡ reyes magos !
hagan justicia con todos los obsequios pendientes.
Que se camufla entre nieblas...
tormentosas...
y el Dios del carbón
les extravíen al vacío súbitamente
si esque los demonios y la justicia
se rebelaran contra la falsedad.
Quiero que no me censuren
las imperfecciones corporales:
la obertura de los orificios
que expulsan los pedos, eructos, agresiones
...entre los charcos de rencor...
gestados por cada uno de mis poros.
¡ Clemencia ! ¡ Clemencia !
si queréis censurar
¡ Censurad pues la reproducción humana !
Que el Supremo se resquebraje desde sus relieves.
¡ Clemencia ! ¡ Clemencia !
Que censuren la vida
Que se legisle la muerte.
Porque prefiero una cornada letal con profundas heridas,
a amar el odio cabalgando
sus omoplatos inertes.
¡ Por favor !
...No dejen de no censurarme...
aunque desfallezfan mis cenizas entre himnos de nubarrones.
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