francisco_mendez
Poeta recién llegado
En una cama que cada noche se embriaga en fantasias,
me recuesto.
Sueño sin estar despierto, ni dormido, ni conciente de mi mismo.
Y sobre las celulas muertas y secas de mis sueños imperfectos,
vuelvo a amarte y a odiarte sin testigos.
Pensando en que eres tocada de mil maneras,
quiero creer que de tantas caricias que no son mias,
solo una te asoma al cielo;
y es el instante perdido en el tiempo cuando por coincidencia piensas en mi.
Entonces escribo sobre ti,
sobre tus asomos de amor y tus desprecios abundantes y descarados.
Escribo con la soltura de un orate desinhibido,
palabras amargas y dulces que en cada silaba huelen a ti, y suenan a soledad.
No quiero olvidar tu nombre,
no quiero pronunciarlo.
No quiero ser tuyo...¡No quiero ser yo!
Cuando tu cintura es mi almohada sin vida,
cuando tus olores son tocables a ojos cerrados,
cuando duelen tus viejos besos,
cuando extrañarte es un dulce suicidio.
¡No quiero ser yo!
Cuando recordarte es poner de rodillas a mi orgullo debilitado,
cuando mi sensatez es desmoronada por la vision de tu cuerpo desnudo,
cuando el licor es insipido
y una flor huele a ti.
Cuando palidezco por saber que te he perdido.
¡No quiero ser yo!
Cuando mi mano tiembla al acariciar la nada,
cuando mis labios esperan un beso y solo son humedecidos por el vacio,
cuando ya no tengo nada y duermo abrazado a las migajas de tu nombre,
cuando ya no siento el frio...
No,
no quiero ser yo...
cuando siento que te odio.
me recuesto.
Sueño sin estar despierto, ni dormido, ni conciente de mi mismo.
Y sobre las celulas muertas y secas de mis sueños imperfectos,
vuelvo a amarte y a odiarte sin testigos.
Pensando en que eres tocada de mil maneras,
quiero creer que de tantas caricias que no son mias,
solo una te asoma al cielo;
y es el instante perdido en el tiempo cuando por coincidencia piensas en mi.
Entonces escribo sobre ti,
sobre tus asomos de amor y tus desprecios abundantes y descarados.
Escribo con la soltura de un orate desinhibido,
palabras amargas y dulces que en cada silaba huelen a ti, y suenan a soledad.
No quiero olvidar tu nombre,
no quiero pronunciarlo.
No quiero ser tuyo...¡No quiero ser yo!
Cuando tu cintura es mi almohada sin vida,
cuando tus olores son tocables a ojos cerrados,
cuando duelen tus viejos besos,
cuando extrañarte es un dulce suicidio.
¡No quiero ser yo!
Cuando recordarte es poner de rodillas a mi orgullo debilitado,
cuando mi sensatez es desmoronada por la vision de tu cuerpo desnudo,
cuando el licor es insipido
y una flor huele a ti.
Cuando palidezco por saber que te he perdido.
¡No quiero ser yo!
Cuando mi mano tiembla al acariciar la nada,
cuando mis labios esperan un beso y solo son humedecidos por el vacio,
cuando ya no tengo nada y duermo abrazado a las migajas de tu nombre,
cuando ya no siento el frio...
No,
no quiero ser yo...
cuando siento que te odio.