C
Caperucito
Invitado
Me sostenías antes de dejarme volar
contemplando mis alas replegadas y quietas,
porque a soltarme tú le llamabas amar
y no querías ser lastre para mis metas.
Porque para que vuele me tendrás que empujar
con mejores mentiras que tus mil historietas
de falsas libertades sin calor del hogar,
no me conviene irme cuando me desaprietas.
Porque a quedarme yo siempre le llamé amor
y a la fuga miedosa no le puse ni nombre
por no incordiarte más repartiendo el dolor.
Todavía no sé con qué cielo soñaste
si tus pájaros tristes se caen como el hombre
al que quisiste libre y ni plumas dejaste.
No sé si irá aquí, la intención era un formato clásico.
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