marcia segura
Poeta adicto al portal
Piedad
Con este cuerpo ausente,
Que de alma goza muy poco
Y de tan hueco y abandonado,
el eco grita vaciedad gigantesca
Sufrires
De bocas pintadas
Sin besos visitantes
Cantares
De sordos oídos
Y caras giradas de desprecios
En este paisaje tan yerto,
El agua es incapaz de llegar a la raíz,
Ni el sol alumbra el cariño
Con sus cortos brazos que terminan el plomizas manos
Bajo la solitaria compañía del viento ermitaño,
mi dolor nisiquiera lo desacredita
y mis lagrimas no son palabras dignas de su charla
Y esas pequeñas muchachas
Hechas de brisas,
No pintan el campo,
Ni derriban la rutina
Y en lo más osco del día,
Los minutos se atoran
en cada segundo
Describiendo minuciosamente tristeza
No recobrare la mañana,
Si tu noche de mi corazón no se aleja
Elévate como chonchon deshilachado
Apagate como sirio decadente
Déjame el alma descocida, pero desierta
De tu presencia sentenciera,
Incapaz de acariciar los pétalos ya moribundos
De mi mustia pradera.
Con este cuerpo ausente,
Que de alma goza muy poco
Y de tan hueco y abandonado,
el eco grita vaciedad gigantesca
Sufrires
De bocas pintadas
Sin besos visitantes
Cantares
De sordos oídos
Y caras giradas de desprecios
En este paisaje tan yerto,
El agua es incapaz de llegar a la raíz,
Ni el sol alumbra el cariño
Con sus cortos brazos que terminan el plomizas manos
Bajo la solitaria compañía del viento ermitaño,
mi dolor nisiquiera lo desacredita
y mis lagrimas no son palabras dignas de su charla
Y esas pequeñas muchachas
Hechas de brisas,
No pintan el campo,
Ni derriban la rutina
Y en lo más osco del día,
Los minutos se atoran
en cada segundo
Describiendo minuciosamente tristeza
No recobrare la mañana,
Si tu noche de mi corazón no se aleja
Elévate como chonchon deshilachado
Apagate como sirio decadente
Déjame el alma descocida, pero desierta
De tu presencia sentenciera,
Incapaz de acariciar los pétalos ya moribundos
De mi mustia pradera.
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