Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
No me acostumbro un día a que no estés,
extraño todos tus lunares, quisiera besarte
y sé que es un absurdo, ninguna pequeñez,
el que te hayas ido y yo quiera tocarte.
Perdona, la cursilería nunca fue conmigo,
te juro que nunca en la vida quise enamorarme
pero desde que te conozco sólo sueño contigo
y tú me das dos sueños rotos para maltratarme.
A qué demonios has venido, dime,
acaso soy tan poca cosa para que me ames
o es que entre tus labios no quieres que rime
dos o tres palabras, nada para que te alarmes.
No sé ni a qué vine yo si tú no estabas,
posiblemente el tonto del amor
supuso que tú me mirabas
y mi corazón idiota te perdió el temor.
Exploro cadáveres por pasatiempo,
ruinas de civilizaciones que murieron
a corto plazo y a contratiempo
por todas las ilusiones que no nos sonrieron.
extraño todos tus lunares, quisiera besarte
y sé que es un absurdo, ninguna pequeñez,
el que te hayas ido y yo quiera tocarte.
Perdona, la cursilería nunca fue conmigo,
te juro que nunca en la vida quise enamorarme
pero desde que te conozco sólo sueño contigo
y tú me das dos sueños rotos para maltratarme.
A qué demonios has venido, dime,
acaso soy tan poca cosa para que me ames
o es que entre tus labios no quieres que rime
dos o tres palabras, nada para que te alarmes.
No sé ni a qué vine yo si tú no estabas,
posiblemente el tonto del amor
supuso que tú me mirabas
y mi corazón idiota te perdió el temor.
Exploro cadáveres por pasatiempo,
ruinas de civilizaciones que murieron
a corto plazo y a contratiempo
por todas las ilusiones que no nos sonrieron.