Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
No sé de otro dolor que andar ausente
del mar, del cielo azul, del Dios amigo,
del dulce clarear de mi postigo,
del agua limpia y fresca del naciente.
No sé de otro dolor más imponente
que torpe no entenderme en lo que digo,
que pasto de mis llamas ser testigo
del fuego y no morir incandescente.
Busqué entre la impaciencia de la espera
tratar de restaurar lo medio roto
curándome el dolor de la pechera.
La angustia de vivir -infierno ignoto-
ayuda a conocer a su manera
la Vida hasta sentir que más la noto.
del mar, del cielo azul, del Dios amigo,
del dulce clarear de mi postigo,
del agua limpia y fresca del naciente.
No sé de otro dolor más imponente
que torpe no entenderme en lo que digo,
que pasto de mis llamas ser testigo
del fuego y no morir incandescente.
Busqué entre la impaciencia de la espera
tratar de restaurar lo medio roto
curándome el dolor de la pechera.
La angustia de vivir -infierno ignoto-
ayuda a conocer a su manera
la Vida hasta sentir que más la noto.
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