Jael Jadith
Poeta fiel al portal
Solamente tú sabes del alma
De aquella rosa enternecida
La que brilla en la calma
Y el perfume adorna la brisa
Y despacio la espina
Equilibra el renuevo
En la soledad que aspira
Dibujarse en el huerto
De rosas nuevas
Con perfumes viejos
De espinas blandas
Con los tallos tiernos.
Quien puede divulgar mi beso?
Entre el cielo y la tierra
Ese beso que destierra
Los sentires de mi ego
Quise correr de nuevo
Haciacendo gala de mis miedos
Y me encontré la rosa
De un amor soltero,
Ese que no llamaba
Ese que nobesperaba
Ese que solo llegaba
Para encenderme de nuevo
Ese que solo llegaba
Para olvidarme que muero
!Caminando por la vida
Con los ojos abiertos !.
Solamente tú sabes de mi alma
Citadina y confusa
Cada día es una lucha
Tras la pena imaginaria
La que seduce la ignorancia
De la abundancia sola,
Esa rosa que se queda
Perfumada y desierta
De caricias viejas
En sus pétalos ceñidos
En el pecho, en la sombra
En el sol que se ha escondido
Tras el árbol de deseos
Que se arropa dormido.
No sé que escribo
Solos mis dedos decididos
Sonríen en cada palabra
Y se escurren con vestigio
De ese canto enarbolado
En el corazón prendido
De esa rosa clandestina
Que guardaba en el exilio
Del amor , del sueño quieto
Que dejaste con cariño
De aquella rosa enternecida
La que brilla en la calma
Y el perfume adorna la brisa
Y despacio la espina
Equilibra el renuevo
En la soledad que aspira
Dibujarse en el huerto
De rosas nuevas
Con perfumes viejos
De espinas blandas
Con los tallos tiernos.
Quien puede divulgar mi beso?
Entre el cielo y la tierra
Ese beso que destierra
Los sentires de mi ego
Quise correr de nuevo
Haciacendo gala de mis miedos
Y me encontré la rosa
De un amor soltero,
Ese que no llamaba
Ese que nobesperaba
Ese que solo llegaba
Para encenderme de nuevo
Ese que solo llegaba
Para olvidarme que muero
!Caminando por la vida
Con los ojos abiertos !.
Solamente tú sabes de mi alma
Citadina y confusa
Cada día es una lucha
Tras la pena imaginaria
La que seduce la ignorancia
De la abundancia sola,
Esa rosa que se queda
Perfumada y desierta
De caricias viejas
En sus pétalos ceñidos
En el pecho, en la sombra
En el sol que se ha escondido
Tras el árbol de deseos
Que se arropa dormido.
No sé que escribo
Solos mis dedos decididos
Sonríen en cada palabra
Y se escurren con vestigio
De ese canto enarbolado
En el corazón prendido
De esa rosa clandestina
Que guardaba en el exilio
Del amor , del sueño quieto
Que dejaste con cariño