No sé ser
sin mis calles,
sin mis muertos,
sin mis ríos,
sin los grises baldíos
donde duerme descalza,
desamparada,
la incomprensión.
No sé ser
sin mis viejos,
sin mis broncas,
sin mis odios.
Estoy poblado
de basurales,
miserias,
miedos...
y con todo soy hermoso,
desconocido,
incierto
como extenso
por dentro,
porque aún sobrevuelan palomas,
gorriones,
y resiste algún retorcido paraíso
fresno
y maduran tentadores higos,
nísperos
entre mis dedos
huecos,
escondites
entre los espacios no talados,
recovecos apetecibles
de mi cuerpo.
sin mis calles,
sin mis muertos,
sin mis ríos,
sin los grises baldíos
donde duerme descalza,
desamparada,
la incomprensión.
No sé ser
sin mis viejos,
sin mis broncas,
sin mis odios.
Estoy poblado
de basurales,
miserias,
miedos...
y con todo soy hermoso,
desconocido,
incierto
como extenso
por dentro,
porque aún sobrevuelan palomas,
gorriones,
y resiste algún retorcido paraíso
fresno
y maduran tentadores higos,
nísperos
entre mis dedos
huecos,
escondites
entre los espacios no talados,
recovecos apetecibles
de mi cuerpo.