Angel Gutierrez
Poeta recién llegado
Tal vez el peso de los párpados
cierre el momento de pensarte,
y pase al momento de soñarte.
Y no sé si debo descubrirte,
cruzar tu mirada,
tornar una sonrisa
y alcanzarte tentando al destino.
Y en sueños
sin rostros y sin color,
atados en una silueta estamos,
pactando el sabor de un beso,
en disfrute efímero,
entre ajadas sábanas
que pliegan en sí nuestros secretos.
Y no se si es justo
contigo,
conmigo,
con todos.
Y en sueños
te comenté que algún verso bastardo
adorna rincones de mi vida,
que un pincel colora algunas telas
gritando emociones sinceras.
Y en sueños
compartimos cosas.
y no se si es justo
estar así,
enredando la pasión,
en desenfrenado desate
de la libido.
Puedo censurar el sueño,
cuyos detalles
se pierden con el alba.
Pero no.
Quizás soñarte
sin rostro y sin color
en furtivos encuentros
es también parte de la vida,
de la mía o de la tuya.
Y no sé si debo descubrirte,
cruzar tu mirada,
tornar una sonrisa
y alcanzarte tentando al destino.
Y aunque no lo considere justo:
¡adelante con el placer de soñarnos vivos!
Ya pesan los párpados
me dormiré pensándote
espérame en el sueño.
cierre el momento de pensarte,
y pase al momento de soñarte.
Y no sé si debo descubrirte,
cruzar tu mirada,
tornar una sonrisa
y alcanzarte tentando al destino.
Y en sueños
sin rostros y sin color,
atados en una silueta estamos,
pactando el sabor de un beso,
en disfrute efímero,
entre ajadas sábanas
que pliegan en sí nuestros secretos.
Y no se si es justo
contigo,
conmigo,
con todos.
Y en sueños
te comenté que algún verso bastardo
adorna rincones de mi vida,
que un pincel colora algunas telas
gritando emociones sinceras.
Y en sueños
compartimos cosas.
y no se si es justo
estar así,
enredando la pasión,
en desenfrenado desate
de la libido.
Puedo censurar el sueño,
cuyos detalles
se pierden con el alba.
Pero no.
Quizás soñarte
sin rostro y sin color
en furtivos encuentros
es también parte de la vida,
de la mía o de la tuya.
Y no sé si debo descubrirte,
cruzar tu mirada,
tornar una sonrisa
y alcanzarte tentando al destino.
Y aunque no lo considere justo:
¡adelante con el placer de soñarnos vivos!
Ya pesan los párpados
me dormiré pensándote
espérame en el sueño.