rebecca zuñiga
Poeta recién llegado
Cada madrugada encuentro tu mirada colgada en mi espalda y en el más íntimo suspiro de mi alma se que te pareces a mis sueños y a mis esperanzas.
Entiendo que no tienes porque quedarte a mi lado
cuando todo lo que tienes es más bello que mis reflejos y
mis memorias de mona lisa.
Te empiezo a querer.
Te empiezo a esperar en mis refugios, en mis miedos y en los más pequeños espacios de mi cordura te duermes.
Quédate un tiempo,
hasta que se me sequen las uñas y se cambie de color mi cabello.
No me vayas a doler,
no me vayas a despedazar el alma y hacerlo pedacitos de estrellas.
En ocasiones siento como los dolores me causan que
los miedos se me recorten y que los espejismos me borren la visión.
Cuanto espere por encontrar las miradas perfectas en los recovecos de mis esperas.
No se va, no se olvida...
Entiendo que no tienes porque quedarte a mi lado
cuando todo lo que tienes es más bello que mis reflejos y
mis memorias de mona lisa.
Te empiezo a querer.
Te empiezo a esperar en mis refugios, en mis miedos y en los más pequeños espacios de mi cordura te duermes.
Quédate un tiempo,
hasta que se me sequen las uñas y se cambie de color mi cabello.
No me vayas a doler,
no me vayas a despedazar el alma y hacerlo pedacitos de estrellas.
En ocasiones siento como los dolores me causan que
los miedos se me recorten y que los espejismos me borren la visión.
Cuanto espere por encontrar las miradas perfectas en los recovecos de mis esperas.
No se va, no se olvida...