
No sé...
Si hablarte o escucharte,
con la primera te puedo exclamar
tu belleza, con la segunda me deleitaría;
solo sé que puedo mirarte sin inmutarme
quizás debería halagarte, prefiero mostrarte
interés, oírte, observarte e interesarme
con cada palabra que musitas y saber
que no eres efímera, como los sonidos.
No sé...
Si imaginarte o sentirte,
o solo crear un ambiente lleno de placer
para tu alma y tu corazón;
no me las sé todas pero soy noctámbulo
creyendo que voy a saber de ti,
que veré tu sonrisa y podré hablar sin titubear.
Esa utopía me hace mirarte, en mis sueños,
en mi realidad, y es la que yo quiero para ti.
Es como el antes de una irrealidad
y el después de un etéreo sueño,
eso eres tú para mi.
No sé...
Si seguir con ese deseo dónde
tu eres mi musa, el hada o la ninfa de
fantasía, o de pronto esa imagen perenne
de dama o damisela a quien este caballero
dará su alma y su armadura;
no sé si ese ideal me dañe
como hoyo en el espíritu,
pero seguiré con esa ambición,
buscaré la divinidad que no se ve.
® Carlos Andrés, 4-04-20024®