Los insensatos gritos de un sueño enmohecido no me permiten dormir de nuevo es este absurdo
deseo de niño....Ahí, junto con el nihilismo añorado de un corazón arrastrado, entre las
piernas que se clavan en cada esquina de mi cuarto haciendo un concierto de lo absurdo de mi
espera ¿a quién esperas en el balcón? ¿Cuándo entenderás que a tus sueños trenzados de Rapunsel
jamás llegará el que te salve de tu propia torre de evocaciones?
Está atardeciendo y no pasa nada, ni un timbrazo, ni la voz que diga hola, o por lo menos un
ya clásico no sé ja Siempre te fue tan fácil decir no sé. Tu mejor respuesta a cada
pregunta que te hacía. Siempre fuiste más feliz en tu no sé, en la ignorancia, en tu soberbia,
en ese nihilismo que me heredaste. Dime, ¿crees que por no saber te salvas de ti? Te defiendes
de la madurez diciendo no sé. Tu soberbio no sé que te exime de crecer y te canoniza en la
eterna ignorancia de vivir sin sentir, sin querer, sin soñar.
Ya no sé quién era peor; tú con tu no sé cobarde, o yo con la mediocridad de aceptarlo siempre
como una respuesta.
Te intenté explicar tantas veces lo que sentía, lo que pensaba. Te lo dije con palabras habladas,
y escritas, con dibujos, con música y hasta con mi cuerpo pero eran tan, y son tan, abstractos
para ti mis mensajes.¿Para qué dices las cosas abstractas? ¿Qué no entiendes que es una
pendeja? ¿No ves que es feliz en su ignorancia de mocosa calostra? ¿No ves que es tan torpe que
no sabe ni cómo usar un teléfono para llamar y decir hola?
Y es que aquí hay un ser pendejo, y es ella. Ella hundida en su ignorancia, en su no sé y su
mente de niña que no quiere crecer para conocer la responsabilidad, para no saber lo que cuesta
mantener una relación y entender que el amor dura más de dos meses...
Mi sueño se levanta y se va a dormir al sillón porque ya no me soporta, e igual que tú, me deja
sin decirme nada. Ya está saliendo el sol de las siete de la mañana y no ha llamado y es que
sí Aquí hay un ser pendejo, y esta vez creo que soy yo...
deseo de niño....Ahí, junto con el nihilismo añorado de un corazón arrastrado, entre las
piernas que se clavan en cada esquina de mi cuarto haciendo un concierto de lo absurdo de mi
espera ¿a quién esperas en el balcón? ¿Cuándo entenderás que a tus sueños trenzados de Rapunsel
jamás llegará el que te salve de tu propia torre de evocaciones?
Está atardeciendo y no pasa nada, ni un timbrazo, ni la voz que diga hola, o por lo menos un
ya clásico no sé ja Siempre te fue tan fácil decir no sé. Tu mejor respuesta a cada
pregunta que te hacía. Siempre fuiste más feliz en tu no sé, en la ignorancia, en tu soberbia,
en ese nihilismo que me heredaste. Dime, ¿crees que por no saber te salvas de ti? Te defiendes
de la madurez diciendo no sé. Tu soberbio no sé que te exime de crecer y te canoniza en la
eterna ignorancia de vivir sin sentir, sin querer, sin soñar.
Ya no sé quién era peor; tú con tu no sé cobarde, o yo con la mediocridad de aceptarlo siempre
como una respuesta.
Te intenté explicar tantas veces lo que sentía, lo que pensaba. Te lo dije con palabras habladas,
y escritas, con dibujos, con música y hasta con mi cuerpo pero eran tan, y son tan, abstractos
para ti mis mensajes.¿Para qué dices las cosas abstractas? ¿Qué no entiendes que es una
pendeja? ¿No ves que es feliz en su ignorancia de mocosa calostra? ¿No ves que es tan torpe que
no sabe ni cómo usar un teléfono para llamar y decir hola?
Y es que aquí hay un ser pendejo, y es ella. Ella hundida en su ignorancia, en su no sé y su
mente de niña que no quiere crecer para conocer la responsabilidad, para no saber lo que cuesta
mantener una relación y entender que el amor dura más de dos meses...
Mi sueño se levanta y se va a dormir al sillón porque ya no me soporta, e igual que tú, me deja
sin decirme nada. Ya está saliendo el sol de las siete de la mañana y no ha llamado y es que
sí Aquí hay un ser pendejo, y esta vez creo que soy yo...