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No será

No será…

Las calles de Chiclayo parecen tan ajenas
al devenir del tiempo, que lento viene y va;
pobladas por el día, de noche están serenas
como esperando acaso al hijo que no está.

El mundo es tan inmenso que hay tierras tan lejanas,
probablemente nunca las pueda conocer
y sin embargo existen presencias tan cercanas
que tocan y despiertan lo intrínseco del ser

que pueden revelarse a millas de esta tierra
o pueden, ¿quién lo sabe?, estar cerca de mí;
lo que la vista ignora el corazón encierra
guardando los secretos ocultos tras de sí.

Así sucede a veces que alguno se enamora,
descubre en otros ojos la idéntica ilusión;
y llega el primer beso que tanto se atesora
y llegan los albores de aquella relación.

El tiempo, en los amores, tiene su propio nombre,
como una paradoja de verlos florecer;
sinónimo de tiempo, “costumbre”, dice el hombre,
y en cambio dice “espera”, la cándida mujer.

No reina la conciencia do el corazón preside
y pueden tantos años como estrellas pasar
pues aunque en regocijo el ánimo reside
a veces, sin quererlo, se vuelve a enamorar.

Y bastan unos ojos que tengan la ternura
de reflejar el mismo secreto de sentir
las nuevas sensaciones, la miel y la dulzura
de labios, que a escondidas, soñamos descubrir.

Pues bien, bendigo el día que trajo tu mirada,
que trajo tus palabras, tus labios de arrebol,
la seda de tus manos, lo eterno de tu nada,
la noche en tus cabellos y en tu caricia el sol.

Que tu camino es otro, que el mío ya está escrito
probablemente nadie pueda cambiarlo ya,
y sin embargo quiero con ímpetu infinito
vivir para obsequiarte lo que mi ser te da.

Por eso cada noche suspiro que soy tuyo
y lloro ante la luna porque no podrá ser;
el viento me lastima con el fatal murmullo
que dice que no es mío… no es mío tu querer.

¿Será que tú me quieres, también, oh vida mía,
será que también sueñas como te sueño yo;
será, mi amor, posible que llegue nuestro día
será, mi amor, posible borrar lo que pasó?

A veces el destino se vuelve ineludible
nos atan las cadenas de todo lo demás;
y así lo que sentimos se torna en imposible,
y así lo que sentimos no podrá ser jamás.

Si vieras como sufro soñando con tu boca
quizás comprenderías mis ansias de volver,
mi anhelo de tenerte, mi fantasía loca
de juntos y abrazados, morir y renacer.

Yo no pedí, te juro, sentir lo que ahora siento,
pero tú despertaste con tu beso la luz
hermosa, rediviva, de un nuevo sentimiento
que es vida y agonía, que es cielo y es la cruz.
 

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