Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ahora resulta que no somos ya
los únicos, merecedores del agua,
abundante como en nuestro planeta,
el líquido elemento de la vida cabalga
el universo infinito.
Nadie sabe aún, sin embargo,
como serán los seres que naden
por esos mares, esos hielos,
esos espacios de incertidumbre.
Es posible que otro Jonás
pase sus años oscuros en algo inmenso.
Los colmillos de la desolación
pueden hacer presa
en cualquier sitio.
En un recipiente, un cometa errante
puede llorar su viaje sin destino;
creo que la vida está, de alguna manera
ligada, a ese precipitado llanto,
que los árboles crecen
de la tristeza de unas nubes,
que los frutos son esos labios
que esperan los mordiscos
de un hambre sin vocales.
La sed por lo que se ve
no es sólo necesidad humana,
ahora resulta, está demostrado,
que todo el universo está sediento,
que es posible ahogarse
en cualquier parte,
aunque esté muy lejos.