Lales
Poeta recién llegado
Pequeñas serenatas en los cielos desiertos,
brillantinas de sueños sostienen regalos
en la canción de tu pelo
encajando mi torpeza en los desdenes del deseo.
Tú, trotas en las sendas profundas de los besos,
pones enigmas en cualquier furor de mi alma,
te antepones a mis ojos y con calma
me muestras algún destino impertinente.
Deshaces las cuestas que en mi mente
intento trepar para alcanzarte,
eres de mis dedos lo que hace
que tremendos bichitos se alimenten.
Y en el aire que en distancia de segundo
logra por un momento separarnos,
creas algún sabor al que llamas dulce
y siento esa ansia que probar merece.
Mas no son los versos más firmes que tu boca,
ni lo serán, porque yo no lo quiero.
Ahora solo quiero tratarte como puro estrecho
que salto con caballo de alas de fuego.
Ahora deseo ser sombra y viento,
conjurando sin medida
el mundo que nos mira,
y que tú y yo no queremos.
No serán los versos más firmes que tu boca,
no! Porque yo no lo quiero!
brillantinas de sueños sostienen regalos
en la canción de tu pelo
encajando mi torpeza en los desdenes del deseo.
Tú, trotas en las sendas profundas de los besos,
pones enigmas en cualquier furor de mi alma,
te antepones a mis ojos y con calma
me muestras algún destino impertinente.
Deshaces las cuestas que en mi mente
intento trepar para alcanzarte,
eres de mis dedos lo que hace
que tremendos bichitos se alimenten.
Y en el aire que en distancia de segundo
logra por un momento separarnos,
creas algún sabor al que llamas dulce
y siento esa ansia que probar merece.
Mas no son los versos más firmes que tu boca,
ni lo serán, porque yo no lo quiero.
Ahora solo quiero tratarte como puro estrecho
que salto con caballo de alas de fuego.
Ahora deseo ser sombra y viento,
conjurando sin medida
el mundo que nos mira,
y que tú y yo no queremos.
No serán los versos más firmes que tu boca,
no! Porque yo no lo quiero!