No soporto la luz
Que me deslumbra
Nada más levantarme
Y abrir los ojos,
Porque la oscuridad
Es ahora mi refugio
Y noche eterna claman
Cada uno de mis huesos.
No soporto las nubes
Sobre mi cabeza,
Sobre todo las blancas
De aspecto algodonoso
Porque me hace recordar
Tu abrazo cálido, silencioso;
Tus besos risueños
Sobre mi cuello,
Y que ahora sólo son vestigios
Que atormentan mi pensamiento.
Sobre la almohada, llorar
Lo que no ha de volver;
Sobre el aire dibujar
La imagen irrepetible
Del ayer,
Y querer, querer,
Que la muerte
Fuera fácil de acoger,
Que con un único suspiro,
Te estrechara;
Con su voz triste
Te calmara,
Y sin dolor,
Dormirte para siempre,
Rindiéndote
A la verdad irrebatible
De no poder recuperar
Lo que se amó.
Que me deslumbra
Nada más levantarme
Y abrir los ojos,
Porque la oscuridad
Es ahora mi refugio
Y noche eterna claman
Cada uno de mis huesos.
No soporto las nubes
Sobre mi cabeza,
Sobre todo las blancas
De aspecto algodonoso
Porque me hace recordar
Tu abrazo cálido, silencioso;
Tus besos risueños
Sobre mi cuello,
Y que ahora sólo son vestigios
Que atormentan mi pensamiento.
Sobre la almohada, llorar
Lo que no ha de volver;
Sobre el aire dibujar
La imagen irrepetible
Del ayer,
Y querer, querer,
Que la muerte
Fuera fácil de acoger,
Que con un único suspiro,
Te estrechara;
Con su voz triste
Te calmara,
Y sin dolor,
Dormirte para siempre,
Rindiéndote
A la verdad irrebatible
De no poder recuperar
Lo que se amó.